Recuerdo mi avidez perpetua, mis ganas de más, mi gusto a poco con respecto a la lectura, a mi acceso a los libros. Quería leer siempre.
Y recuerdo también mi absoluta desesperación cuando en una abarrotada aula de Filosofía y Letras descubrí que no había leído nada.
Juan Carlos Onetti fue el detonante de semejante descubrimiento y de mi desasosiego.
LUZ VERDE PARA LAS OREJAS
Hace 6 años


No hay comentarios:
Publicar un comentario