No pude estar en ese preciso momento, pero me lo imagino.
JD iba a cumplir un encargo de su padre. Para éso, voló con un montón de inseguridades como compañía. Nunca había hecho un viaje así, con la incertidumbre como copiloto.
Un viaje tan largo. A un lugar extraño. Con dudas. Con miedos. Con una inquietante multitud de preguntas. Con pocas respuestas. Con ganas de más...
Tantísimos kilómetros. Un viaje con escalas. Más lugares extraños. Conocidos sólo de nombre. De mapas.
Llegó de noche.
Pero fue a la mañana el encuentro.
Él esperaba conocer a la razón de su maratónica travesía.
Ella entró sin saber qué le esperaba.
Con su bastón, con su caminar impreciso, preguntando por que´tanto apuro.
Caminó lentamente, mirando sin ver; mirando sin entender.
JD es altísimo. Un tipo grandote. Con toda la mansedumbre y bonhomía de los hombres de Cemtroamérica. Con su hablar pausado y pensado. Y su tono melódico costarricense.
Ella miró a ese hombre extraño. Y preguntó quién era.
Él se apoyó contra la pared prístina del comedor y se puso a llorar...
LUZ VERDE PARA LAS OREJAS
Hace 6 años


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